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La Coctelera

El bar de Manolo

Eructos literarios y cotilleos desde una cyberbarra

17 Junio 2007

El equipo de fútbol del bar de Manolo

Jugar al fútbol con la luz apagada


No han visto una cancha de fútbol y tampoco han seguido con la vista una jugada mundialista de Maradona. No conocen el color de las camisetas que defienden cuando juegan al fútbol bajo un sol brillante que tampoco pueden ver. Vicente, Agapito, Víctor, Carmelo y Juanillo son jugadores de primer nivel del equipo de futbol de ciegos de Madrid de ciegos. Juan, un joven robusto, de 25 años, es el portero vidente que completa la cuadrilla, que bajo el mando de Miguel Boniches pretende derrotar este verano a los más firmes contrincantes de la liga nacional: el Málaga y el Sevilla. Hay cuatro equipos más en España: el Cádiz, el Murcia, el Barcelona y el Alicante, donde a fines de mes se disputará el Campeonato español de Futsal para ciegos, categoría B1 (Ciegos totales), que organiza la Federación de deportes para ciegos.

Carmelo Garrido tiene 35 años. Hace seis tiene un puesto de cupones de la ONCE (Organización Nacional de Ciegos Españoles) en la calle de Santa Engracia. Sus ojos no ven pero sienten, “mis ojos tienen más sensibilidad que mi piel para percibir la brisa, el frío, el calor, la humedad” afirma. Nació ciego y desde muy pequeño llegó de Ciudad Real a formarse en uno de los internados de la ONCE. Ahora viaja cada día desde Alcalá de Henares, a unos 45 minutos en tren, acompañado de su labrador Conde, con el que conforma una “unidad integral de trabajo”, nombre técnico con el que se conoce la vieja amistad entre el perro y el hombre. Jugaba al fútbol desde los seis años, en el colegio: “metíamos la pelota en una bolsa de plástico y jugábamos siguiendo los sonidos. También con botes de fanta, llenos de piedras”. En uno de esos partidos conoció a Agapito Blanco, que ahora tiene 39 años. La mirada de Agapito es azulísima, es ciego de nacimiento y como Carmelo vende cupones de la suerte en la esquina de doctor Esquerdo con O´Donell. Su hijo Karim, de once años le acompaña a los entrenamientos y a veces oficia como guía en los partidos, una posición fuera de la cancha, sin la cual, los defensas y atacantes de un equipo de ciegos estarían perdidos.

El juego es una adaptación del fútbol sala: Cinco jugadores. Cuatro de ellos invidentes, que suelen utilizar un antifaz para igualar sus condiciones, en caso de que alguno tenga percepción lumínica. Un portero vidente que se mueve en un espacio muy reducido. Tienen la palabra un guía tras la red del equipo contrario y un entrenador a uno y otro lado del medio campo.

Un partido de fútbol de ciegos es una especie de tertulia-futbolín, que requiere la máxima concentración, no sólo de los jugadores, sino de sus acompañantes e hinchas, que deben permanecer en silencio para que las respiraciones, la música del balón -adaptado con cascabeles de plomo- y las claves de los guías puedan ser escuchadas. Suena el silbato, el cascabel empieza a rodar, el guía va indicando en qué posición de la cancha va el atacante -10 – 12 – 10 (metros). Con un golpe en los laterales de la portería y un par de palmadas en el centro, el guía hace una imagen sonora del arco que hay que penetrar. El entrenador en el medio campo advierte que el número 4 quiere regatear el balón –¡Vicente!, a la derecha, centra y dispara. Una patada segura, un balón que el portero ve entrar a la cancha, pero Vicente no. Segundos después, cuando la palabra ha descrito la jugada y el gol… entonces se besa la camiseta y saluda a la tribuna, “se celebra el gol como Dios manda”.

Vicente Aguilar es la estrella del Madrid, y uno de los goleadores de la selección España. Su mirada de cristal es poco expresiva. Él no perdió la vista, sino los ojos a los dos años, a causa de un retinoblastoma (un tumor). Ese corto tiempo de luz le valió para caminar con más seguridad, apoyando primero el talón y después la punta del pie –normalmente los ciegos caminan en bloque, con el pie plano sobre el piso a cada paso-. La expresión que falta en la mirada de Vicente, la pone su entusiasmo cuando habla de fútbol. Del fútbol que él juega y también del que es forofo: el “juego bonito” del Barça. Casado, a punto de acabar su carrera de derecho en la Complutense, este valenciano de 35 años trabaja como administrativo en las oficinas de la ONCE. Desde su ordenador, adaptado con braille y lectores, despacha correos electrónicos y revisa órdenes de compra. Entrena los jueves y sábados, y los viernes es comentarista en la sección “Cómo lo ves” de El Larguero de la cadena Ser de radio.

Jugar al fútbol con la luz apagada, como hacen todo cada día estos atletas, representa una posibilidad de socializar, hacer y ser amigos y de superar la barrera que su limitación parece imponerles. En España, unas mil personas con discapacidad visual juegan al fútbol. Sin embargo, en la categoría B1 de ciegos totales, son pocos los que disciplinadamente lo hacen, “unos cien”, afirma Carlos Campos, seleccionador nacional.

Después del entrenamiento de hoy, la rutina es casi igual a la de un equipo de barrio: ¡cañitas!. En el bar, el novato del grupo, Víctor de 29 años pregunta por el clima de Alicante –está seguro de que irán al nacional-. Juanillo remata apuntando que el Madrid siempre ha estado entre los mejores, “seguro que pasamos y le arrebatamos el campeonato al Málaga, que nos ganó por un pelo la temporada pasada”.


Vean este vídeo de las selecciones argentinas...

servido por Manolo 3 comentarios compártelo

3 comentarios · Escribe aquí tu comentario

pepita-grilla-y-grunona

pepita-grilla-y-grunona dijo

Me ha gustado mucho el artículo.Está fenomenalmente escrito y sobre todo descrito,parece que estuvieramos en la grada entre el público!
El video es muy muy bonito e ilustrativo..
un beso

17 Junio 2007 | 10:25 PM

 yir vk,d6y8v ,b54fut

yir vk,d6y8v ,b54fut dijo

que monse

21 Agosto 2008 | 11:52 PM

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Manolo: Sesenta y dos abriles. Cuarenta sirviendo cañas y bocadillos en El bar y ahora despachando eructos literarios en la ciberbarra. Personajes clave: 1. Mi perro lisboeta Messi; 2. Mi amiga Quimérica: pone el toque femenino que parece imperar en estas notas; 3. La Mary: es mi cónyuga, jeje... la que hace las tapitas tan buenas que ponemos en este bar... Y bueno, ya verá usted como entran y salen personajes sobrios y otros no tanto con historias buenas y otras no tanto. ¿Qué le sirvo?

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